Parque Nacional Dr. Juan Bautista Pérez Rancier (Valle Nuevo)
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Parque Nacional Dr. Juan Bautista Pérez Rancier (Valle Nuevo)

El Alto del Valle Nuevo, es una serie de valles intramontañosos y fuente de numerosos ríos de República Dominicana. Está ubicado en el Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier. La zona protegida tiene alturas superiores a los 2.200 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndola en el altiplano más elevado de la zona del Mar Caribe.

Situación:
Está en el centro de la República Dominicana y sus 910 kilómetros cuadrados están principalmente en la provincia de La Vega, aunque también ocupan partes de las provincias de Monseñor Nouel, San José de Ocoa y Azua. Sus límites están a 15 kilómetros de la ciudad de Constanza.

Sus altas elevaciones vierten aguas en tres cuencas hidrográficas distintas, la del Nizao, Yaque del Sur y Yuna. Una carretera sin asfaltar (la ruta 41, conocida como la Antonio Duvergé) atraviesa el parque de norte a sur.

Se considera el final sureste de la Cordillera Central dominicana, quedando sus más altas estribaciones al oriente (de 2.000 metros de altura) a 30 kilómetros del mar Caribe.

Historia:
La ganadería se practicó en la zona desde por lo menos mediados del siglo XVIII. El explorador de origen alemán y cónsul del Reino Unido Robert Schomburgk visitó la zona en 1852.

A finales de mayo de 1887, el explorador, naturista y diplomático danés Heinrich Franz Alexander von Eggers, conocido como el Barón de Eggers, documentó su viaje a Valle Nuevo.

En julio de 1961, la zona fue declarada vedada. En 1983 fue declarada reserva científica y en 1996 recibió la categoría de parque nacional. El nombre oficial que recibió fue de Juan B. Pérez Rancier, aunque el mismo gobierno dominicano es ambiguo al referirse a la zona protegida como Valle Nuevo.

Durante la ocupación norteamericana de 1916 a 1924, varios equipos topográficos exploraron y triangularon puntos geodésicos. Para lograr visibilidad en estos puntos, se alzaron señuelos y banderas. El Pico de Sabana Alta quedó rebautizado como Alto de la Bandera debido a estas exploraciones topográficas.

En 1937, el dictador Rafael Leónidas Trujillo construyó una casa veraniega.

En la década de 1950 se construyó la carretera que conecta la ciudad de Constanza y San José de Ocoa. Esta carretera recibió la nomenclatura de Héctor Trujillo Molina y posteriormente recibió la nomenclatura 41. Actualmente también se le conoce como Carretera Antonio Duvergé.

El 16 de febrero de 1973, el militar y guerrillero Francisco Caamaño Deñó fue fusilado dentro de los límites del parque actual, en el sector de Nizaíto. Caamaño, que había sido presidente temporal de República Dominicana, se alzó en armas contra el gobierno de Joaquín Balaguer, al cual consideraba ilegítimo. Una pequeña cruz de hierro conmemora el sitio de la ejecución.

En febrero de 1983, un incendio destruyó 32 kilómetros cuadrados de bosque.

A partir de 2000, la recién formada Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales estableció casetas de vigilancia y despobló algunas zonas y edificaciones militares, como en Valle Nuevo, Rancho Enmedio y Sabana Quéliz. Hasta la creación de la dependencia del gobierno dominicano, la gestión y vigilancia de la zona se había llevado a cabo por el ejército dominicano.

Ecoturismo:
El Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier (Valle Nuevo) tiene un alto potencial para el ecoturismo, con actividades como observación de aves, caminatas, disfrute de áreas de acampar, paisajes y vistas panorámicas. Actualmente se está trabajando realizando los estudios necesarios y el plan de manejo con un programa de uso público, para el desarrollo de las facilidades que permitan el desarrollo del ecoturismo en esta zona.

La carretera Antonio Duvergé, con un recorrido de 90 kilómetros, comunica las poblaciones de San José de Ocoa y Constanza y al mismo tiempo facilita el disfrute de paisajes, ecosistemas boscosos y especies silvestres.

 

Geografía:

Ríos:
Varios ríos importantes nacen dentro del Parque Nacional de Valle Nuevo, incluyendo el Nizao, Grande, Cuevas, Blanco, Banilejo, Ocoa y Tireíto.

Montañas:
Dentro del parque nacional está el Alto de la Bandera, a 2.842 metros el cuarto pico más alto de la isla de Hispaniola. Otros vértices importantes son Loma del Macho, Loma Alto de Valle Nuevo, Tetero de Mejía, Tina (Pajón Blanco), Loma Adentro y Loma Cabeza del Río. En la carretera 41, el punto más alto es de 2.525 metros en las inmediaciones de Nizao.

Climatología:
Debido a su altura, las temperaturas máximas no suelen exceder los 20 ºC. Mientras que en invierno suelen bajar las temperaturas a menos de los 5 ºC, e incluso a temperaturas bajo cero, siendo la temperatura mínima récord de -8 ºC. En la zona se han registrado numerosas heladas.

En 2003 la Oficina Nacional de Meteorología (ONAMET), instaló una moderna estación meteorológica automática, la cual estuvo transmitiendo datos hasta el febrero de 2008, y recientemente se puso a funcionar a partir del mes de junio de 2010, trasmitiendo datos a cada hora de: temperatura, humedad relativa del aire, lluvia, presión barométrica, Radiación solar, y la fuerza y velocidad del viento. Estos datos pueden ser observados en la página web de la institución en tiempo real.

 

Ecosistema:

Flora:
En el parque se han encontrado 531 especies de plantas, de las cuales 138 son endémicas de la isla Hispaniola.

Existen varias extensiones de pinares, dominados por el pino criollo (Pinus occidentales). Además, los bosques del nublado del Mechecito y el Pichón son palo de viento, el ébano y el cara de hombre (Haenianthus Salicifolius).

También hay varias muestras de palmas y manaclares.

Fauna:
Hay 66 especies de aves, 48 de mariposas, 29 de reptiles y 17 de anfibios. Dentro del parque se han reportado gatos silvestres, cuyo tamaño es ligeramente mayor que los gatos domésticos ordinarios. Hay también conejos silvestres, que se han propagado en el área de La Nevera y Sabana Quéliz. Entre las aves endémicas tenemos la cigua palmera.

Entre los reptiles y anfibios existen lagartos del genero Anolis, y una gran diversidad de especies de ranas del genero Eleutherodactylus, que hoy hacen del parque uno de sus últimos refugios.

Geología:
En el parque se han documentado áreas originadas en el cretáceo, zonas de origen glacial (en concreto en la zona más alta, en el Alto de la Bandera), donde hay circos, aristas, canales glaciales, morreras y represiones rellenadas por turbas.

 

Explotación:

Turismo:
Los atractivos turísticos incluyen el salto de Aguas Blancas (de 60 metros), la Pirámide Ciclópea, el Alto de la Bandera y el monumento a Caamaño. El centro hostelero Villa Pajón ofrece hospedaje limitado dentro de los límites del parque.

Impacto agrícola:
Casi un 10 por ciento de la superficie del parque está dedicado a la explotación agrícola. La destrucción de áreas boscosas ha traído cambios en el microclima. Los manaclares, una base importante de la fauna, han perdido el 75 por ciento de su superficie histórica.

Hay 20 comunidades agrícolas dentro de los límites del parque, en las cuales viven unas 3.000 personas. La mayor concentración está en la zona sur, alrededor de las comunidades de La Nuez y La Horma.

 

La Leyenda del “Valle Encantado”:

Algunas zonas de Valle Nuevo a menudo se cubren de una espesa niebla que desaparece de forma tan repentina como aparece. Ese fenómeno, unido a lo frondoso de la vegetación, impregnan el valle de un aire misterioso, fantasmagórico en ocasiones, que suele motivar la imaginación popular durante las frías veladas nocturnas alrededor de los fogones de las cocinas, en los humildes bohíos de Constanza.

Esa imaginación popular con el tiempo hilvanó una fantástica historia que pasó de generación en generación, y que fue documentada por primera vez en abril de 1930 en un artículo que el doctor Juan B. Pérez dedicó a la Sociedad Dominicana de Geografía e Historia de Santo Domingo y a la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Santiago. Posteriormente otros autores escribieron sobre ella, con variaciones significativas.

Según la leyenda popular el Valle Encantado se encuentra en una remota región de Valle Nuevo que se caracteriza por un gran silencio y una densa y permanente neblina. Indica que ningún montero ha logrado llegar a él, aunque muchos aseguran que en sus recorridos por la zona en busca de puercos cimarrones han visto el valle a lo lejos y han escuchado el canto de los gallos y el ruido de pilones que majan café.

La leyenda dice que el lugar estuvo habitado por un señor procedente de La Vega, o de Santiago, que se refugió allí con dos esclavos y una fortuna que transportó a lomo de mulos y enterró a los pies de un árbol que sembró al efecto. Al morir él y uno de los esclavos, el otro abandonó el lugar y logró llegar a un paraje habitado, pero no pudo explicar nunca cómo se llegaba al valle por lo que la fortuna quedó enterrada al pie del árbol que servía de señuelo.

La leyenda es rica en detalles: que en la travesía se rompió una paila y por eso se conoce con el nombre de La Paila a la loma donde se rompió; y que en ocasiones se ha visto merodear en una loma uno de los mulos en cuyo lomo se cargó el tesoro, pero cuando alguien quiere atraparlo el mulo rusillo vuelve al valle veloz como un rayo y por eso a la misma se le conoce como la loma Del Mulo.

Además la cantidad de amos y esclavos varía: una versión dice que eran dos señores sin esclavos, que uno de ellos murió y que el otro salió del valle y no encontró el camino de regreso; otra señala que el amo era un caballero español que tenía siete esclavos; una tercera versión indica que el tesoro nunca se recuperó porque el esclavo que salió del valle pasó muchos años en Cenobí, donde sufrió una parálisis que le impidió regresar; una cuarta variante cuenta que el amo era un cacique indígena que se recluyó en el valle con parte de su tribu y sus riquezas, luego de una derrota a mano de los españoles. La versión más moderna y fabulosa indica que el valle tiene una ventana dimensional a través de la cual, en determinada época del año, se accede a tiempos de vidas paralelas.

Algunos monteros de Constanza que conocen bien la zona, como Ramón Valdez y los hermanos Tocayo, Turco y Ángel López, aseguran que el Valle Encantando no es otro que sabana Sin Provecho, que se encuentra hacia el Noreste de la loma Alto Bandera.

Según el diccionario Larousse, una leyenda es un relato en el cual la tradición desfigura la historia. Desfigurada o no, la pintoresca leyenda del Valle Encantado conserva vigencia en pleno siglo XXI y todavía motiva la organización de variadas expediciones en busca de lo ignoto. Pero es conveniente advertir a los espíritus aventureros que decidan localizar el valle que deben hacerse acompañar de un guía o montero que conozca bien esa extensa zona, ya que la orografía es bastante accidentada y la posibilidad de perderse es alta.

 

Otras versiones de las leyendas del Valle Encantado se detallan a continuación:

Miguel Abreu, escalador y rescatista del Pico Duarte, respeta al Valle Encantado. A pesar de haber superado muchas pruebas en su condición de montañista no pierde la oportunidad para advertir a quienes quieran luchar contra los misterios de la naturaleza. Abreu asegura que la gente cree que la ‘cuarta puerta dimensional del mundo’ está en la zona de Valle Nuevo.

“Cuenta la leyenda que han desaparecido personas, que cruzaron la puerta dimensional y no volvieron. También la gente dice que otros fueron buscando una fortuna que dejó una persona que a lomo de bestia la llevó allá, como Oscar Blanco Fombona que se perdió buscando el tesoro que dejaron allá”, asegura Abreu.

Desde pequeño el rescatista escuchaba historias de monteros que llegaron a desparecer. También de que se perdían puercos cimarrones que los campesinos perseguían y de repente se desvanecían.

“No está demostrado científicamente que este allí, pero desde que llegas sientes una sensación extraña, se puede oír gente hablando y cuando miras no hay nadie. He ido con personas que se han puestos pálidas y con convulsiones, eso quiere decir que el valle tiene sus misterios y yo lo creo.”, afirma Abreu.

El miedo y la fascinación por el lugar han estado presentes en los lugareños. Abreu explica que el primer cónsul inglés acreditado en el país llegó por Haití tratando de buscar quien lo llevara al valle, pero que no encontró a nadie debido a que todo el tiempo la gente ha tenido miedo de dirigirse allá por temor a desaparecer para siempre.

Una leyenda, muchas historias:
Todas esas leyendas se tejen desde la época de la colonización. Con tono firme, Abreu narra un suceso que sustenta su argumento. Afirma que en 1535, el español Don Pedro de Lumbrera hizo intentos de ir al valle y le contó a González de Oviedo, cronista de Indias, que los aborígenes que iban con él no se atrevieron a entrar porque escuchaban un estruendo (como si hubiera una cascada) cuando lo que había allá era un arroyuelo.

Cuenta otra fábula que el Valle Encantado estuvo habitado por un señor, que se refugió en ese paraje con dos esclavos y su fortuna que enterró a los pies de un árbol. Al morir el amo y uno de sus esclavos, el otro trató de regresar a un paraje habitado, sin poder explicar de dónde venía, por lo que la fortuna quedó enterrada al pie del árbol que servía de señuelo. Otra variante enfatiza que fue un cacique indígena quien se recluyó en el lugar con algunos miembros de su tribu y sus riquezas.

Tras la Pista del Misterio:
Existe otra versión, publicada en el periódico Última Hora por Tony Raful en el artículo “Analizando el mito del valle encantado”, que concuerda con la opinión de Abreu y que asegura que en el lugar existe una ventana dimensional por donde, se puede penetrar a tiempos paralelos de la vida.

“Lo de la puerta debe ser un día 11, a las 11 de la mañana. Un amigo me llamó, porque ha ido conmigo, pero no en la fecha y me dijo que el día 11 de noviembre vamos para allá, ese señor es muy creyente, yo espero que nos vaya bien”, dice Abreu.

Un artículo de Listín Diario afirma que durante la Semana Santa del 2002, se extraviaron en El Valle Encantado “13 excursionistas que trataban de explorar el lugar, después de varios días sin conocer su paradero, finalmente fueron ubicados por una patrulla del Regimiento de Montaña, General Gregorio Peña y rescatados 21 días después por miembros de la fuerzas Armadas y del Comando Sur de los Estados Unidos, para lo que tuvieron que emplear un helicóptero Omaha-Black Hawk”.

El 24 de Junio del año 2002, Franklin Domínguez de la Fundación Conservacionista Cubituarios (Fundarios), escribió el artículo “Valle Nuevo: frontera sin límite” donde narraba que Fundarios “han estado desarrollando una labor investigativa seria y analítica, en la misma puerta, en el corazón del ‘Valle Encantado’ y hemos sentido las energías, las vibraciones extrasensoriales, voces telepáticas y la tracción magnética que atrapa y transporta a otras dimensiones”.

 

*Fuente: "Valle Nuevo" de Constancio Cassá

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